Las llamadas internacionales ya no existen. El mundo se ha hecho pequeño. Se ha reducido el espacio. Estamos en plena Sociedad de la Comunicación y de la Información, y esto es algo que se deja notar en las novedades tecnológicas que nos rodean. Un claro ejemplo es la aparición del smatphone o teléfono inteligente, a través del cual podemos acceder a la Red y disfrutar de sus ventajas. La mejor de ellas: el fin de la tiranía de las operadoras tradicionales de telecomunicaciones y la aparición de nuevos agentes dispuestos a competir favoreciendo que bajen los precios de llamadas nacionales y de llamadas internacionales.
La capacidad para conectarse a Internet y disfrutar de la tecnología por Voz IP ha puesto en bandeja de plata al usuario la capacidad de llamar gratis o a un precio real a cualquier lugar del mundo. Una vez se había conseguido que las llamadas dentro de un territorio nacional fueran asequibles, este adelanto ha conseguido que conectar con cualquier lado del mundo sea posible. Algo imprescindible en un mundo globalizado donde las migraciones son constantes por razones de trabajo, familia o placer.
El teléfono inteligente no es sólo un aparato capaz de hacernos disfrutar con sus aplicaciones y juegos. Es más que eso. Es una puerta a otros continentes. Un dispositivo que nos acerca a la gente que queremos, donde las llamadas internacionales y las locales ya no se diferencian. Donde no se pagan tasas abusivas, ni tarifas desfasadas, ni roaming, ni establecimientos extraños.
Atentos a la actualidad de los consumidores, quienes se muestran engañados y estafados por el trato de sus compañías de toda la vida, las operadoras telefónicas low cost han aprovechado ese margen brutal de negocio que dejaban las políticas de no agresión de los que hasta ahora eran los grandes actores del sector en España. Ubicados en este gran espacio para maniobrar, las low cost han ofrecido ventajas suficientes a un precio más realista al consumidor.
El aumento de la necesidad de realizar llamadas internacionales de los usuarios y la visión de los mercados económicos de gozar de esta ventaja competitiva han hecho que se hunda la capacidad de mostrar la más mínima calidad y conveniencia de contratar los servicios de las operadoras más notorias del país. El resultado es que corren el riesgo de adelantar en perdida de clientes (por lo tanto inversores) y de confianza a la misma banca. Ellos verán. De momento el usuario tiene el poder y sus terminales modernos les han vuelto inteligentes; y tratar como tonto a algo inteligente es una estrategia cuanto menos arriesgada.
Señores: ¡Bienvenidos a la verdadera comunicación! Aún están a tiempo de sumarse a esta nueva sociedad, de lo contrario les recomiendo que se busquen un lugar en algún museo de ciencia natural, justo al lado de los dinosaurios.